¿Y si no es que estés quemado del closing? ¿Y si es otra cosa?
Rellena el cuestionario y te mando un diagnóstico gratuito personalizado y analizado por mí sobre lo que realmente te está pasando y por qué llevas meses (o años) sin poder resolverlo.
Quedan 7/10 diagnósticos · Cuando se completen, esto desaparecerá
Al apuntarte recibes el cuestionario y el pdf de las 11 confesiones que verás más adelante. El diagnóstico te llega en 48-72h.
Lorenzo de la Cruz · Closer high ticket durante 7 años · Más de 3 millones facturados para empresas · Más de 40 Proyectos en los que he trabajado
Todo empieza con una escena que casi todos los closers reconocen. Y que casi ninguno se atreve a nombrar. Estás a una semana de acabar el mes. Y como siempre haces el cálculo de las ventas que llevas. Otra vez.
Abres el CRM, miras los números y empiezas a sumar. Si esta semana cierras dos, llegas a ocho. Si la semana que viene pagan esos dos pendientes que llevas arrastrando, igual salvas el mes. Igual. Quizá. Con suerte.
Pero ya sabes cómo acaba esto. Los dos meses anteriores fueron iguales. Y el de antes también.
Te salta el aviso de que tienes la primera llamada. Cierras el CRM. Y abres Google Meet.
Te pones el fondo virtual de la librería que no es tu librería. Te miras un segundo en la cámara. Te ajustas la cara. Y sonríes.
Sonríes sin ganas de sonreír.
Entra el lead. Empieza la función. La química más falsa que una conversación de ascensor. El guión que ya te da alergia. Y mientras peleas la venta de turno, ya lo sabes. Esto se va a seguimiento. Y un seguimiento, en tu experiencia, es otra forma de decir que se te va a escapar.
Cuelgas. Apuntas las notas en el CRM. Y te sientes impostor.
No por la venta que no has cerrado. Por todo lo demás. Por la sonrisa. Por la química forzada. Por fingir que crees en algo que hace meses que dejaste de creerte.
Eso mañana. Y pasado. Y el lunes. Y el siguiente.
Y el domingo por la noche llega esa sensación que ya reconoces. En algún punto entre el pecho y el estómago. Cada semana pesa un poco más.
No es cansancio. No es un mal mes. Es más parecido a darte cuenta de que estás empujando una puerta que ya no quieres abrir, pero la sigues empujando porque no sabes qué hay detrás de las otras.
¿Y si el problema no es el proyecto, ni el jefe, ni los leads? ¿Y si llevo dos años diciéndome que el siguiente será distinto?
Esa pregunta la piensas. Pero no la dices. Y el lunes vuelves a ponerte el fondo de la librería y a sonreír.
Hay una ironía que llevas años cargando sin nombrarla.
Te ganas la vida vendiendo la libertad de otros. Ayudas a que emprendedores, coaches o infoproductores construyan la vida que quieren. Y mientras lo haces, la tuya lleva dos años exactamente en el mismo sitio.
No es cinismo. Es diagnóstico. Y es probablemente el punto desde el que empieza todo esto.
Si lo que acabas de leer lo has pensado más de una vez esta semana, hay un email que necesitas leer.
Te llega en un minuto.
Gratuito · Solo para closers
Confesiones desde el otro lado del CRM
Once cosas que pensaste esta semana y creíste que solo te pasaban a ti.
- El pensamiento que aparece los domingos por la noche y que no tiene nada que ver con el cansancio. Tiene que ver con algo mucho más jodido que nadie en esta industria va a decirte.
- La razón real por la que sientes que siempre te tocan los peores leads. No es mala suerte. Es algo que lleva pasando desde tu segundo proyecto y que probablemente nunca te has parado a mirar.
- Una frase que te repites cuando piensas en dejarlo. Una frase que parece sensata, que suena a prudencia, pero que es exactamente la cadena que te tiene atado. Si la reconoces, vas a entender muchas cosas de golpe.
- El momento exacto en que un closer pasa de estar quemado a estar roto. Hay una diferencia. La mayoría no la ve hasta que es tarde.
- Por qué «el siguiente proyecto será distinto» es la frase más peligrosa que existe en esta profesión. Y qué hay realmente detrás cuando llevas más de un año diciéndotela.
Son once en total. Con cada una, lo que hay detrás.
Sin motivación. Sin planes de cinco pasos. Solo alguien que estuvo exactamente donde tú estás poniéndole palabras a lo que sientes.
Deja tu email. Te las mando ahora.
Sin spam. Cada martes un email. Si no te gusta, te das de baja.
Antes de que sigas
Déjame decirte una cosa que probablemente nadie te ha dicho en esta industria.
No es que te falte hambre. No es que te falte disciplina. No es que necesites más mentalidad.
Es que la industria del closing te vendió una narrativa que funciona para un perfil concreto de persona. Un perfil muy específico. Y ese perfil no es el de la mayoría de los que entramos ahí. Ni por asomo.
Cuando llevas dos años intentando encajar en algo para lo que no estás construido, tu cuerpo empieza a decirte cosas. Y las llamas cansancio, o mal proyecto, o mala racha. Pero no son ninguna de las tres.
Y esto lo verás en cuanto empieces a fijarte:
7:15 am · Un lunes cualquiera
Te despiertas. Sin alarma. No porque seas un gurú de la productividad. Sino porque hace meses que tu cuerpo dejó de despertarse en modo alerta, revisando Slack antes de levantarte, leyendo al manager decir que «hay que darle caña a los pendientes».
Te quedas cinco minutos sin moverte. Mirando el techo. No estás planeando nada. No estás gestionando el miedo. Estás, simplemente, ahí.
22:00 pm · Un domingo cualquiera
Lees. O ves algo. O simplemente estás.
No porque hayas «trabajado tu mindset». Sino porque la semana que empieza el lunes no te genera miedo. Sabes lo que hay. Lo elegiste tú.
Esa ausencia de peso en el pecho a las diez de la noche del domingo, esa que llevabas años normalizando hasta el punto de no reconocerla como ansiedad, esa la notas hoy. La notas porque ya no está.
Los martes escribo sobre esto. Sin adornos, sin humo, sin motivación de LinkedIn.
Te llega en un minuto.
Esto no es una hipótesis. Esto es lo que me dijo un closer del sector inmobiliario después de trabajar conmigo:
«Llevaba tiempo trabajando en algo que no tenía sentido para mí. No sabía por qué. Lo intuía pero no lo veía.»
«Descubrí que estaba operando de manera totalmente contraria a cómo estoy diseñado. Eso me agotaba. Y lo atribuía a otras cosas porque no tenía el mapa para verlo.»
«Tras entender cómo tomar decisiones y cómo tiene que ser mi estrategia, ha cambiado todo. Ha sido la mejor inversión en tiempo y dinero que he hecho en mi vida.»
— Closer del sector inmobiliario, 11 años en ventas
Quién te escribe
Soy Lorenzo de la Cruz. Yo era técnico ambiental. 1.400€ al mes. Estudié Ciencias Ambientales para acabar odiándome cada mañana en un despacho. El closing me sacó de ahí y durante un tiempo fui feliz. Fue real.
Cinco años después estaba en el mismo agujero, con más dinero. Un martes me pidieron cien llamadas diarias a leads que no querían que les llamara. Cerré el portátil. Me fui a dar un paseo. Y no volví a ser closer para nadie más.
Ese paseo no fue el principio de nada. Fue el final de un proceso largo del que casi nadie habla, porque no encaja en una frase para LinkedIn. Cómo se hace ese trabajo real es lo que hago ahora con closers como tú.
Qué encontrarás aquí que no encontraste antes No preguntas tipo «y si te tocara la lotería». No listas de las 7 profesiones digitales para pivotar. No motivación de lunes. No métodos milagrosos. Todo eso ya lo probaste tú. Todo eso ya lo probé yo. Ya sabemos por qué no funciona: cuando llevas dos años bloqueado, no puedes ver más allá de lo que tienes delante. Pedirte que imagines tu vida ideal es como pedirle a alguien que se está ahogando que elija estilo de nado. Yo parto del sitio opuesto. No de dónde te gustaría estar. De cómo estás realmente construido. Uso dos marcos que muy poca gente combina: uno mira cómo estás diseñado para operar. El otro mira los patrones que llevas cargando desde hace años sin haberlos elegido. Cuando los dos coinciden en el mismo diagnóstico, y coinciden casi siempre, deja de ser una opinión mía. Es información que se confirma sola. Y esa información no la interpreta un coach que leyó dos libros. La interpreta alguien que estuvo 7 años dentro del closing. Que sabe lo que es cerrar el mes por los pelos, arrastrar seguimientos que no cierran, ir a la revisión de llamada del lunes con el estómago cerrado, y aguantar meses malos sin poder hablarlo con nadie que no fuera otro closer. Y también alguien que ha cruzado dos veces al otro lado. La primera sin método, tardando cinco años en darme cuenta de que había vuelto al mismo sitio con otro sueldo. La segunda con el método que ahora trabajo contigo. De todo esto va El Último Cierre. Del programa no se habla aquí. Se habla en los emails. Deja tu email y empezamos por ahí. Sin spam. Cada martes un email. Date de baja cuando quieras.